viernes, 27 de octubre de 2017

Actividad 3: Mi Ciudad


Mi tierra es un lugar bello y mágico, lleno de los paisajes más increíbles, poblado por la gente más buena, aderezado con la comida más sabrosa y bendecido con las mujeres más hermosas.

Como homenajeando a la famosa frase de Saint-Exupéry, Chihuahua se enclava en la mitad del desierto, forjando a sus pobladores con climas extremos pero llenándolos siempre de orgullo por ser parte de esta tradición de gente valiente, noble y leal.

El turismo en Chihuahua no es un negocio, es un orgullo. Nuestra hospitalidad legendaria es solo impulsada por nuestro afán de compartir con otros las bondades de nuestra tierra. 

Todo chihuahuense se llena de dignidad al contar el papel de esta región en la historia, por ejemplo la cárcel y muerte de Hidalgo en la independencia o el papel de Pancho Villa durante la revolución.

Nos complace sobremanera convidar nuestra comida, llena de sabores y texturas más allá de nuestra famosa carne asada. 

Nos honra ser gente del desierto, de la tierra rarámuri, llevamos la aridez por dentro pero la calidez a flor de piel. Por eso vamos pregonando sus virtudes, alabando sus paisajes, honrando a su gente y llevando por el mundo el orgullo de ser de Chihuahua. 

Porque en esta tierra aprendemos que somos parte del estado más grande del país y por el orgullo que ello conlleva, desde niños se nos enseña a ser buenos, después chihuahuenses, luego norteños y al final mexicanos.

Porque somos del estado grande y tanta chihuahuanidad no nos cabe en el pecho.

jueves, 12 de octubre de 2017

Actividad 2: Confianza


Escribir es un proceso de mucha fe y muy pocas certezas.
Casi siempre nos enfrentamos a la titánica tarea de crear algo de la nada, de llegar a un lugar sin mapa ni brújula. En ocasiones (pocas) las veleidosas musas son benévolas con nosotros y nos dan una idea clara y concreta de lo que queremos decir y cómo decirlo, pero el resto del tiempo estamos solos. Es entonces cuando requerimos toda nuestra confianza para empezar a escribir.

La confianza que denota nuestra esperanza de que algo mágico sucederá y encontraremos el camino, la confianza en nosotros mismos ante una tarea que sabemos asumible, pero sobre todo, la confianza entendida como una familiaridad con las palabras, una relación mutua de respeto y agradecimiento, la creencia en esa naturalidad que hemos tenido siempre con ellas y la certidumbre de que ellas nos guiarán de la mejor manera.

Demasiadas variables que asumimos siempre con certeza, que nos dan seguridad, que refuerzan nuestra convicción, aun cuando no tenemos nada que las sustente. 

Porque así funciona la confianza.

Porque a veces es necesario saltar sin ver.

Porque, después de todo, la palabra confianza deriva del latín Fides (Fe).

Así me siento muchas veces frente a la hoja en blanco, con nada más que palabras y fe.
Así empiezo a escribir, quizás sin ideas, pero con mucha confianza.