miércoles, 13 de septiembre de 2017

Actividad 1: Mi relación con la escritura.


Poco a poco la hoja se va llenando, las palabras brotan espontáneamente y mis dedos las van plasmando en la pantalla. Sería más romántico decir que mis dedos las dibujan sobre el papel, pero prefiero los medios electrónicos porque mi mente siempre va desbocada y mis manos difícilmente le siguen el paso.

No recuerdo que fue lo primero que escribí. Si somos muy literales me imagino que lo primero fueron las planas de vocales en primaria, pero hablo en un sentido más alegórico, ¿Cuándo fue la primera vez que sentí que escribía?

Supongo que fue en secundaria, después de años de leer uno empieza a pensar que así todo silvestre y salvaje uno puede escribir, pero he descubierto que no. El ejercicio de escribir dista mucho de solo poner letra tras letra y palabra tras palabra formando oraciones coherentes, para mí, el ejercicio de escribir es traducir un sentimiento en letras y que a través de ellas el lector pueda decodificar el mensaje y sentir lo mismo que sentimos.

Bajo esta premisa escribir se vuelve un acto mucho más personal, una complicidad con el lector, una intimidad tan profunda que es solo equiparable al desnudarse para alguien, mostrar nuestras cicatrices y dar un paseo guiado por nuestra mente y nuestro sentir.

Podría sonar fácil pero no lo es. Cualquiera que haya leído con regularidad lo sabe, hay autores que son magníficos cronistas, excelentes oradores e incluso excelsos descriptistas, pero nada de esto importa si el escritor no logra formar ese empático vínculo con el lector. Escribir se parece entonces al amor, no cualquiera logra hacerte sentir y no es tampoco fácil hacer que otros entiendan lo que sentimos, la clave de todo está en el vínculo y el sentimiento.

Dado lo anterior, creo entonces que debemos afrontar el reto de escribir con la misma pasión y el entusiasmo con que enfrentamos el amor, dejando a un lado los miedos, formando lazos, buscando las ideas en común, hay que dejar que cerrar los ojos y arriesgarnos, siempre creyendo que la idea seducirá al lector por sí misma tal como ha hecho con nosotros, cortejando a la hoja en blanco para que entienda lo que sentimos y pueda transmitir el sentimiento. Más que solo rellenar la hoja con palabras hay que cautivar y hacerle el amor a la hoja con las palabras.

Así que la próxima vez que vayan a escribir, tomen su lápiz o su teclado, siéntense frente a la hoja o la pantalla y con todo cariño y delicadeza susúrrenle “Ven, te quiero contar algo”. 

Actividad 0: Bio.



Yo soy Jesús.

No el que convierte el agua en vino.

Créanme, lo he intentado.

Tampoco morí a los 33 por mis pecados, así que espero seguir juntando pecados muchos años
más.

Mis amigos me llaman Cachorro, lo cual es bastante irónico porque, para empezar, mido 2 metros y para rematar, a mis 36 años ya no estoy tan cachorro.

Nací, crecí (mucho) y radico en Chihuahua. Norteño 100% original, no acepte imitaciones.

Me gusta leer. Las letras siempre han ejercido una fascinación en mí, sin embargo, nunca estoy del
todo conforme con lo que escribo, por esa razón estoy aquí.

Estoy seguro que aprenderemos algo y leeremos cosas muy interesantes.

Confíen en mí, suelo tener razón.

Ya se acostumbrarán.